LA ESPERANZA CON PLUMAS
JAMÁS HE VISTO UN SARRACENO...
DIRIGE HACIA EL PASADO

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).
Fernando Pessoa
(Portugal 1888-1935)




(Porcuna, España, nació 1652 y falleció en Lima, Perú, en 1698)
Llegó a América a temprana edad, tuvo una formación autodidacta, en la que deja sentir una fuerte influencia de Quevedo y de la poesía satírica barroca española. Parte de su producción se conserva en dos manuscritos fechados en 1689 y que tienen el título común Diente del Parnaso, que trata diversas materias contra médicos, de amores, a lo divino, pinturas y retratos, entre otros. Algunos de sus poemas son una sátira feroz contra los médicos y ponen de manifiesto la facilidad del poeta para la mordacidad y la burla, lo que le enfrentó a personalidades conocidas y relevantes del mundo colonial. Con humos negro, prodigó las imágenes conceptistas, las antítesis, los contrastes y las caricaturas del mundo vireinal, además de comentarios en versos sobre sucesos o circunstancias de la época y de autores que él consideraba malos o simplemente mediocres.


