lunes, 14 de mayo de 2012

Una memoria lírica


Emily Elizabeth Dickinson (U.S.A.1830-1886)



ESTA ES MI CARTA AL MUNDO

Esta es mi carta al mundo
-que nunca me escribió-, 
las sencillas noticias
que, majestuosamente,
la Natura me dió.

En manos que no he visto
su mensaje entregó.
Si lo amáis, compatriotas,
juzgadme con amor.


LA ESPERANZA CON PLUMAS

La esperanza, con plumas,
en el alma se posa.
Su canción son palabras
no cesa ni reposa.

Dulce suena en el viento.
¿Qué tormenta y furor
hará callar al pájaro
que a tantos dio calor?

Lo oí en la tierra fría
y en el ignoto mar.
Pero ni una migaja
me vino a mendigar?

JAMÁS HE VISTO UN SARRACENO...

Jamás hecontemplado un páramo,
jamás el mar mis ojos vieron.
Pero sé cómo son los brezos
y cómo la ola debe ser.

Aunque jamás hablé con Dios
y jamás he estado en el cielo,
estoy tan segura del sitio
como si en el mapa lo viera.


DIRIGE HACIA EL PASADO

Dirige hacia el pasado tu mirada benévola:
él, indudablemente, obró sin añagaza.
¡Qué lentamente se hunde su tembloroso sol
al oeste de la naturaleza humana! 

(Traducción de Agustí Bartra)

lunes, 9 de abril de 2012

Un poema de Pessoa


TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON RIDICULAS

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).


Fernando Pessoa

(Portugal 1888-1935)



miércoles, 21 de marzo de 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

Un poema de Ricardo E. Molinari


UNA ROSA PARA STEFAN GEORGE

Il va parmi ses fleurs;
et les soufles de l´air
Hölderlin

(Similis factus sum pellicano solitidinis)


No es la paciencia de la sangre la que llega a morir,
ni el sueño ni el mármol de Delfos, sino el polvo
que se calienta entre las uñas.
Qué importa morir, que se borren las paredes como un río seco;
que no quede una flor en la calle con su borde de luto en la frente,
ni el viento sobre las piedras podridas.

Qué haces allí, tronchado de humedad,

con tu dicha sin aliento, con tu muerte tendida a tus pies.
Con tu espuma llena de ceniza. Desdeñoso.

Ya vendrán los hombres con el ruido, con los gestos;

pero el odio seguirá intacto.

Todos te habrán estrechado la mano alguna vez,

y tú habrás bebido la cicuta en la soledad,

como un vaso de leche.

Adiós, país de nieve, de ventisca agria, sin gentes que digan mal

de ti. Eterno. Desnudo.
La sangre metida en su canal de hielo

-fuego sin aire- Jordán perdido. Si el tiempo
tuviera sentido

como el Sol y la Luna presos;
si fuera útil vivir

si fuera necesario,

qué hermoso espanto: tengo la voluntad avergonzada.

Yo soy menos feliz que tú. Me quedo combatiendo

sin honor,
con un haz de ramas en las manos.
Duerme. Dormir para siempre es bueno, junto al mar;
los ríos secos debajo de la tierra con su rosa de sangre muerta.

Duerme, lujo triste, en tu desierto solo.


¡Esta palabra inútil!

---oo0oo---

Ricardo E. Molinari Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1898. Autor,entre otros libros, de: "El imaginero", "Panegírico de Nuestra Señora de Luján", "Odas a orillas de un viejo río" y "El pez y la manzana". Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1958. Falleció en 1996.


jueves, 9 de febrero de 2012

La música y la poesía

André Breton y Erik Satie


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miércoles, 11 de enero de 2012

Un poema de los mares del sur

Nave capitana
Es maravillosa la nave de los resplandores que irradia
/tu encuentro
.
Y tú eres la nación más rara del mundo,
donde el reposo y la movilidad son uno, y la gloria
/ y el pecado son uno,
como la tonada del mar para el navegante secreto.
Apenas si reconozco esa región de sueños prohibidos
/ y de terrenos húmedos,
firme y deslizante a un tiempo,
en la selva viviente que me guarda como un caracol
/ celeste,
donde me gusta perderme cada noche.
Sin más brújula que tus labios quemantes
y sin otros mapas de orientación
que el de mis palos de abordo, desnudos
contra todos los vientos de estribor.
En el gran estuario donde se pierde mi floración
/sagrada.

He bautizado tu cuerpo mil veces en la mar océana,
donde navega esa nave capitana
pintada de los siete colores del más tierno amor...
Y allí toda tu recompensa por la que te proclamo
/ Puerto Dulce
de la esperanza de mi vida, es decir,
Puerto de la Generosidad y la Abundancia.
Es decir, Patria mía de la Noche y la impetuosidad.


Manuel Ruano
(Del libro Los Cantos del gran ensalmador,
Monte Ávila editores, Caracas, 2005)




viernes, 2 de diciembre de 2011


El Mozart valenciano

El valenciano Vicente Martín y Soler

(España 1754-1806)

fue durante algunos años el artista mimado

del mundo musical europeo. Sus composiciones

operísticas y sus ballets

causaron furor hacia finales del Siglo XVIII;

según Lorenzo Da Ponte, libretista y compositor

(y de Mozart), después del estreno de "Una cosa rara",

"las señoras, principalmente, no querían ver sino

la cosa rara y vestirse a la manera

de la cosa rara, nos creían de verdad dos cosas raras

tanto a Martín como a mí. Habríamos podido tener

más aventuras amorosas de las que tuvieron

todos los caballeros andantes

de la Tabla Redonda en veinte años. No se hablaba más

que de nosotros, no se alababa más que a nosotros".

En el Siglo XXI, a pesar del importante papel que

juega el Siglo XVIII en nuestra vida musical, aún

no se han redescubierto los encantos de ese

estilo dulce, ligero y grácil que hizo las delicias

de sus contemporáneos.


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jueves, 1 de diciembre de 2011


Un poeta del siglo XVII en tierras del Perú

El poeta español Juan del Valle Caviedes

(Porcuna, España, nació 1652 y falleció en Lima, Perú, en 1698)

Llegó a América a temprana edad, tuvo una formación autodidacta, en la que deja sentir una fuerte influencia de Quevedo y de la poesía satírica barroca española. Parte de su producción se conserva en dos manuscritos fechados en 1689 y que tienen el título común Diente del Parnaso, que trata diversas materias contra médicos, de amores, a lo divino, pinturas y retratos, entre otros. Algunos de sus poemas son una sátira feroz contra los médicos y ponen de manifiesto la facilidad del poeta para la mordacidad y la burla, lo que le enfrentó a personalidades conocidas y relevantes del mundo colonial. Con humos negro, prodigó las imágenes conceptistas, las antítesis, los contrastes y las caricaturas del mundo vireinal, además de comentarios en versos sobre sucesos o circunstancias de la época y de autores que él consideraba malos o simplemente mediocres.

A UN POETA
Que de hacer versos le dieron seguidillas

Enfermo estás de tus obras,
puesto, Vicente, que miras
que adoleces por detrás
de unas malas seguidillas:
No son más limpias tus coplas
que el mal de tu rabadilla;
porque tus versos son caca,
tus rimas cacofonía.
Serás poeta perdido
si ahora las desperdicias,
pues pueden aprovecharte
si es que con ellas te limpias.
Mas nunca te han dado enojos
versos que tú tanto estimas,
que siempre vas a alabarlos
no a hacerlos de porquería.
Límpiate con la comedia
que hicistes el otro día,
que más parecióme toro
según chiflaban y reían.
también te puedes limpiar
el rabo con tus quintillas
de ciego: serán de tuerto
si tú el ojo en ellas aplicas.
No dirán que los poetas
sin fruto a escribir aspiran,
si tantas necesidades
socorren sus obras mismas.
Si el ojo del amo engorda
al caballo, qué rollizas
estarán tus coplas si
tú con tu ojo las miras!
Lee tus obras y no harás
penosas las medicinas,
si aquel que una copla aguarda
sufrirá dos mil geringas.(*)
Pon en consejo tu rabo;
te curará el camarista
Vásquez, que todo le es
hasta en la Cámara de Indias.
No te cures con su madre,
que sus ayudas malignas
son de costas, si por ellas
se quedan los que geringa.
Tus seguidillas imprime
el pañal de tu camisa
con tinta rubia, porque
no merecen otra tinta.
Milagros dícenme que haces
en puerca volatería,
que en palominos conviertes
los pollos y las gallinas.
Tus obras y lo que obras
todo es una cosa misma;
pues son tus letras tan sucias
que me parecen letrina.


Nota: (*) Así en el original

(De Diente del Parnaso, de Juan Caviedes, Editorial Garcilaso, Lima, 1925)

viernes, 25 de noviembre de 2011


Primer número de mi revista
(Lima, 1992)

martes, 15 de noviembre de 2011


Los tiempos que corren


ENTRE PITOS Y FLAUTAS

La señorita Genética fue elegida reina de la Primavera,
entre grandes fuegos de artificio
y estruendos de trompetas.
A todo esto, la señorita Psicología Social,
mereció el segundo puesto en el baile de máscaras.
Más tarde fue violada lejos del tumulto.
Lo que entre pitos y flautas,
demuestra que no hay ninguna relación entre la teoría
/ y la práctica.
Estas jornadas florales se han de repetir al año
/ siguiente.
Y se espera que concursen otras dos distinguidas
/ señoritas:
Anatomía y Estética Literaria.
Así escuchemos a los perros aullantes del porvenir.

(De Mirada de Brueghel, de Manuel Ruano, F.C.E., México, 1990)